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lunes, febrero 11, 2008

El premio

Mi pobre Yorick, asoma tu brillante calavera a este sol cohibido de febrero. En la sencillez de tu existencia, desde las vacías cuencas de tus ojos estarás mirando, sorprendido, cómo han vuelto a olvidarse de ti. Te han tenido en sus manos hace tiempo, Yorick, y te han abandonado. Muchos de ellos, incluso los que soñaron con mirarte frente a frente, cambian su camino para no volver a encontrarse contigo. Les asusta tu sencillez. Y es más cómodo pensar que no te tuvieron en su mano cuando eran capaces de soñar. No eres rentable, mi pobre Yorick. No debes extrañarte de que tampoco ahora te hayan concedido el premio de la academia. No es comercial decir que te lloraron. Es más encantador y vistoso hablar de obispos y diputados. Resígnate, mi pobre Yorick, pues nunca conseguirás el premio porque eres demasiado discreto, demasiado sencillo y demasiado puro para obtener una subvención.

miércoles, octubre 19, 2005

Rostro celeste

Ah, pobre Yorick, nuevamente esperando. Desde tu mirada vacía me observas. Empiezo con la memoria del mar bajo la lengua. No hay nada en el horizonte, sino estancias hechizadas por la niebla.Tiembla una carnívora luz de muerte que envuelve en el celofán del miedo la techumbre de su carne vulnerada.Pobre Yorick, nuevamente esperando una mano y una voz. Mañana quizá estaré contigo. O quizá no.

jueves, abril 21, 2005

Et nunc et semper, amen

¡Yorick! ¡Yorick! ¿Quién te iba a decir a ti, aquella primavera, que tu pelada y reluciente calavera caería en manos de numerosos advenedizos que dilapidaban subvenciones oficiales, mientras aburrían al público y a las ovejas con salmodias y lloriqueos de infanta prepúber? Deseo que hasta el forillo de cielo se caiga a pedazos cuando menos se lo esperen.

jueves, marzo 17, 2005

Sicut erat in principio

¡Pobre Yorick! ¿Quién iba a decirte a ti cuando triscabas alegre entre las bestezuelas del campo, huérfano de sinsabores, que tu nombre se deslizaría impúdicamente por los labios de no pocos estafermos que creían estar en medio de la gloria? ¡Ah, hermosa traición la de las luces de la batería que te impiden ver la mueca del público!