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miércoles, abril 23, 2008

Amor


Dos corazones

Un camino

sábado, abril 19, 2008

Noche a dos sentimientos

Deja en mi pecho el fruto de tu mirada,
deja en mis labios las lágrimas de tus ojos,
que la noche calla para escuchar lo que hablamos,
y fulgirán sus ojos que dirán lo que han visto.

sábado, marzo 22, 2008

Primavera

Dejemos que la Primavera nos bese en los labios

lunes, marzo 10, 2008

¿Qué es poesía?

La semana pasada, en una de nuestras habituales tertulias, hablábamos de poesía. Turulato dijo que no sabía escribir poesía, pero Currinche y el que suscribe le refutamos de inmediato, lógicamente. Argüía nuestro amigo que no escribía versos rimados. Puede ser. Pero él regala poesía en sus escritos. En su más reciente artículo la ha esparcido con rotundidad, como en todos los demás.
Cuando cae en nuestras manos un libro de poemas, mientras paseamos la mirada por entre los versos, nuestra imaginación y nuestra memoria comienzan a aletear iniciando un vuelo que quiere llevarnos a momentos pasados o a situaciones soñadas. La poesía tiene, de este modo, la posibili­dad impagable de engarzar sentimientos y sensaciones de las que somos -o hemos sido- protagonistas reales u oníricos, identifi­carnos con hechos o personajes y, en fin, hacernos vibrar, estremecer y vivir. El bueno de mi amigo Antonio me confiaba una noche tras una representación que no podía pasar un día entero sin haber leído aunque fuera un pellizco de poesía porque -de no hacerlo- sentiría que le faltaba algo profundo y vital para él.
Pero la poesía no late exclusivamente entre los versos de un libro de poemas. En cualquier párrafo de una novela, en un diálogo teatral, en una secuencia cinematográ­fica, en la fotogra­fía de un periódico, en la pincelada de un cuadro, o en el paisaje más conocido y cotidiano, puede esconderse la poesía. ¿Cuántas veces no habremos escuchado una melodía, o una canción, que nos transportan a ese mundo de ensueño que encubre a la poesía? Poesía que huye de palabras grandilocuentes y gestos solem­nes. Poesía de las cosas más pequeñas, ésas que habitualmen­te pasan desapercibi­das a nuestros sentidos precisamente por fami­liares. Cuando el desencanto y el hastío nos han conducido a ese camino que nos deja desprovistos de la capacidad de sorpresa, tantas y tantas sensaciones se vuelven invisibles a nuestros ojos... Y entonces advertimos que nosotros nos hemos vuelto insensi­bles a las sensaciones y a los sentimientos.
¿Qué es poesía? La mirada de Bárbara, las palabras de Turulato, el guiño cómplice de Kalía, la risa de Currinche y la letra de la canción compuesta por Emilio.
¿Qué es poesía? Quizá sea mirar con el sentimiento más profundo las sensaciones acurrucadas en los corazones que son capaces de abrir los ojos a aquellas pequeñas cosas que nos rodean casi impercep­tiblemente y que son las que hacen brotar la vida.

jueves, marzo 06, 2008

En-Sueño

Pienso que estoy en tu pensamiento, que piensas que te pienso. Y pienso si pudiera abrazarte la espalda, perderme en tus dedos, escalar el claustro de tu pecho, besarte el espíritu, mecerme en tu pelo, navegar en tus ojos, anidar en tu cintura...
Pensamiento... Pensamiento. Duerme en mi.

viernes, febrero 22, 2008

Relámpago


Fulgor de unos ojos que cada noche se derraman como una lluvia de estrellas, estremeciendo el sentido anhelante de una piel que llama, con voz anochecida, suplicando el roce incandescente de los labios amados, amantes, posesivamente ajenos.

jueves, enero 03, 2008

Flor eterna

sábado, diciembre 15, 2007

La belleza del Azar


Se hace nuevo el tiempo con tu presencia. La sonrisa es cómplice y hace arder el fuego que se comparte. Iluminado cuerpo que inventa la luz, nombra los nombres. El beso que, entre otras magias, trajo la belleza del Azar.

viernes, noviembre 23, 2007

Compartir


Te sonrío despacio
con mis ojos de siempre,
compartimos el fuego,
y cuando uno,
que es puerta del otro,
abre, se filtra en un torrente
tu latido ávido de mí,
mi ansia por ahogarme
entre tus besos.
Siete besos.

lunes, octubre 15, 2007

Paisaje

Los pinos clavan sus agujas en el cielo, contra los ojos, abiertos y en blanco, de las nubes. El pétalo perdido de una flor aún conserva su aroma. Tienes frío. Será, quizá, porque dejaste el abrigo de tu piel en el camino. Acércate a los secretos aposentos de la pasión, donde sopla el viento cálido sin cesar.

domingo, octubre 07, 2007

Sábanas de satén


Una noche de amor, quizá un día entero,
cabalgando las llanuras esteparias
de tu cuerpo,
escalando con riesgo la venusiana loma
donde descansar de tanto anhelo,
arrastrándome sediento por
entre dunas desérticas
ansiando libar tus encendidas cúpulas.
Tu, mar agitado de cimbreantes olas,
sumergiéndome en tu éxtasis
prolongado y dulce,
estremeciéndome en la tormenta,
ojo del huracán de tus deseos,
estallándome en tu aire como
una palmera de fuegos de artificio.
Bajo nosotros el contacto
cálido del lecho
embozado de brillantes destellos,
sábanas de satén como un caleidoscopio
de ráfagas luminosas.
En la esquina izquierda superior
la críptica etiqueta que indica
los cuidados precisos al lavarlas:
Jabón, temperatura, prelavado,
fórmula cualitativa,
acrílico, algodón y diecisiete elementos diferentes.
Y el nombre bordado que
no es mío, ni tuyo,
sino de alguien que dice llamarse Christian Dior.
Como pétalos esparcidos
en plateado estanque,
cuerpos confundidos entre
pliegues violáceos
derrotando al satén en cada embate.
Ah, ¿pero puede arrugarse el raso?
Contradicción eterna
incluso en el tejido.
Imágenes difusas que recortan alientos
extraños en el tiempo,
penetrando las ondas
del satinado espacio
que termina envolviendo
tu cuerpo y el mío,
frío y calor unidos en raso alborotado.

miércoles, septiembre 12, 2007

Gravidez

El tiempo guarda la belleza en secreto. Es el peso de la materia pero, ¿qué importa cuando hay alguien que espera?

domingo, septiembre 02, 2007

Fluye, fluye

Un suspiro engarza en el aire mil sensaciones presentidas en un solo cuerpo unido e indivisible, bordeando las orillas del tiempo. Una mirada recorre el espacio infinito de tus labios incandescentemente amantes que envuelven el beso imaginado. Una caricia transita el camino entregado de piel en otra piel, y descorre el velo del deseo auténtico. Un momento que es sólo una vida hecha de retales de cielo, de sueño, de realidad enamorada.
Felicidades, mi princesa.

viernes, julio 27, 2007

Mirada ausente

De tu mirada resplandeciente surge una luz que todo lo desnuda, sugiriendo paraísos y mares de ceniza, ocultando sombras en huracán de besos. Lates en mi corazón aunque anidaste en las estrellas.

lunes, julio 23, 2007

Felicidades


lunes, mayo 14, 2007

Antes del odio


Con motivo del sesenta aniversario de la muerte del poeta oriolano Miguel Hernández, dimos unos recitales de su poesía en la ciudad. Casi siempre que preparábamos un recital acudíamos con él a un centro cultural de un barrio en el que colaboraba una compañera de nuestro grupo de teatro. Este centro, que se llama "El Tranvía" (pues ocupa las antiguas cocheras de los tranvías urbanos ya desaparecidos), sin ayudas oficiales hace una ingente labor de ayuda social con niños, jóvenes, inmigrantes, ancianos... Para nosotros era una delicia recitar los poemas y compartir con las personas mayores del centro un café con pastas con que nos obsequiaban amorosamente. El auditorio solía ser casi exclusivamente femenino y, siempre, generoso y agradecido.
Aquel día que recitábamos a Miguel Hernández había un hombre mayor que se sentó, junto a la que parecía su esposa, en la primera fila, justamente delante de mi. La sala era amplia y se utilizaba para múltiples actividades y cuando había un recital o una conferencia se colocaban las sillas ante una pequeña tarima en la que estábamos nosotros.
El recital era una antología estructurada cronológicamente de los poemas más representativos. Cuando recitaba uno de los poemas, advertí que el hombre de la primera fila, a metro y medio de mi, lloraba en silencio. Me sobrecogí, pues no era capaz de imaginar el porqué de aquel llanto sordo, desconsolado.
Al concluir el recital me acerqué instintivamente a aquel hombre, que se levantó y me abrazó.
-Gracias -me dijo con una sonrisa y la voz quebrada- por recitar estos poemas. Se los escuché a Miguel en la cárcel, fuimos compañeros de calabozo.
Era un viejo anarquista, Floreal de nombre, que compartió celda con Miguel Hernández, le vio gestar sus versos y los escuchó recién nacidos. En sus ojos húmedos no había odio, ni rencor, sino nobleza, cansancio y derrota. Ojos que habían visto demasiadas cosas para olvidar y lloraban con generosidad e hidalguía el recuerdo.
He aquí el poema de Miguel y de Floreal.


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Miguel Hernández. Antes del odio. Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941).

lunes, marzo 26, 2007

Memoria blanca

Se desnuncó el nunca conocido deseo de tu insomnio. Se desnucó la nuca vertebrada de tu risa. Se desnudó deprisa la cortina caída de tus ojos. La brisa barrió, aquella noche ya sin luna, todas las nubes desde la ingle a la cintura. El mar hizo madrugar a la memoria. Ahora la memoria se duerme en la nada blanca.

lunes, marzo 19, 2007

El tacto del espacio

Abres un río, una palabra cuyo roce pone sentido al tiempo y al espacio anfibios de la escritura. Viene en sus aguas, como el eco esperado, el rumor de la voz que acaricia y descompone la playa y su arena estremecida.
Quiero sentir mi cuerpo habitado por la sombra de tus manos en la magia envolvente de una eterna caricia.
Quiero tocar la distancia del espacio que nos separa.

sábado, marzo 10, 2007

Olas


Al descubrir tu mirada
tienes tras tus ojos
el silencio del océano,
una delgada tristeza
prendida de las manos
y besos de luna llena
acariciando tu alma.

Sueño despeinado



¿Por qué querría mi caprichosa alma que los pensamientos se enredaran irremisiblemente en la cabellera de tu sueño? Tu inquieta mirada, cálidamente incrédula, sonríe. No sé si he despeinado tu sueño.