La tierra te sube y, ciega,
va ensalzando la verdad de tu cuerpo,
tallando va tu sombra,
tu sombra amarga, tu sombra por el suelo.
En andas de la noche te miro.
Brotas. Y el aire inmóvil, ceñido de tus miembros
es ya el bloque divino que soñó una mirada
de azul infancia hermosa. Ya el espacio, crujiendo,
viene a cristal y luce.
Lloras acaso, lloras. Tan lento el sol camina
que es ya sólo una flor asomando en los cerros,
y la luz ha brotado muda sobre el sol mismo,
hecha un alba fortísima por mi mundo aterrado.
Luce ya. Todo un dolor sin tregua, turbiamente clamado,
toda una loca rabia rebotando a los cielos.
Pero amanece, duramente amanece.
La recia mano fúlgida va los rayos prendiendo,
por las umbrías olas tu estás amaneciendo,
ya calla con su pena la voz de los ocasos
y su pena desgarra el hombre por el cieno,
ya los brazos tendidos a la aurora sin mancha
crecen, tocan el borde puro del universo.
Miradla por las cumbres... Amada, amante, un hielo
evidente y total se llega hasta tus ojos,
en nuestra frente amaga, tunde por nuestros cuerpos,
nos aplasta, nos vence. Como un volcán hermoso
sobre la tierra oscura estás amaneciendo.
Y yo estoy solo.
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lunes, febrero 20, 2006
jueves, febrero 02, 2006
Alba amargo
Un rincón de tu cuarto
guarda un espejo oscuro
que reflejaba sueños
y adivinó paisajes.
Miré allí de soslayo
buscando la mirada
encendida que encendió
mi mirada perdida.
Mas sólo vi la niebla
que reflejó el espejo,
el vacío insondable
de colores perdidos.
Quise ganar la magia
de aquel cristal eterno
donde hallar la figura
tangible de tu beso,
de nuestro amanecer
entre nuestros dos sueños,
amante dulce, lejana
de mi cercano gozo,
de paisaje de niebla
y encarnados anhelos.
Desde aquel día oscuro
oscurecí el espejo
para velar tu imagen
mil veces repetida.
Y me venció el silencio.
guarda un espejo oscuro
que reflejaba sueños
y adivinó paisajes.
Miré allí de soslayo
buscando la mirada
encendida que encendió
mi mirada perdida.
Mas sólo vi la niebla
que reflejó el espejo,
el vacío insondable
de colores perdidos.
Quise ganar la magia
de aquel cristal eterno
donde hallar la figura
tangible de tu beso,
de nuestro amanecer
entre nuestros dos sueños,
amante dulce, lejana
de mi cercano gozo,
de paisaje de niebla
y encarnados anhelos.
Desde aquel día oscuro
oscurecí el espejo
para velar tu imagen
mil veces repetida.
Y me venció el silencio.
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miércoles, enero 18, 2006
Madrugada herida
Me llamaste con voz atardecida,
se dobló tu sonrisa como una flor pálida,
estaban las palabras perdidas en el aire
del amanecer quebrado en camino sin retorno.
Quedó en piedras escrito
el nombre de tu ausencia,
irrumpiendo, voraz como un incendio,
en la noche mineral y lúcida
donde los moradores de la nada
queman su óxido de sombras
para arder en inútiles empeños.
se dobló tu sonrisa como una flor pálida,
estaban las palabras perdidas en el aire
del amanecer quebrado en camino sin retorno.
Quedó en piedras escrito
el nombre de tu ausencia,
irrumpiendo, voraz como un incendio,
en la noche mineral y lúcida
donde los moradores de la nada
queman su óxido de sombras
para arder en inútiles empeños.
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viernes, enero 06, 2006
Alba sin alba

Eres una noche angosta y te da miedo tu propia oscuridad. No huyas. Acostúmbrate a ella y descubrirás despacio, con dolor, poco a poco, que hay débiles rayos de luz. Redescubrirás pequeñas y múltiples estrellas que parpadean sorprendidas ante tu prolongada ausencia, ante tu lejana partida y chispean de alegría con tu regreso, con tu reencuentro.
Y cada cierto tiempo irá aumentando el resplandor, vislumbrarás más todas las cosas oscuras y tenebrosas que te hacían tropezar y caer, irá creciendo una luz blanca en la noche de tu mente y cíclicamente se llenará todo con una gran luna llena.
Será como un despertar.
Partirá. Se volverá a ir. Pero eso no significa el fin, es sólo una despedida. El inicio de un nuevo reencuentro.
Estarás otra vez en la penumbra... pero tus ojos ya sabrán de las estrellas.
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martes, enero 03, 2006
Alba derribado
El alba de tu vida
se fue quedando oscuramente mudo,
nada luz ni cristal.
Soledad creciente, desmesurada y ciega.
Todo nada.
La conciencia profunda, sin imágenes,
del más profundo sueño,
en la ausencia deviene visible,
en cada brecha de la existencia.
El abismo de la nada atravesado.
se fue quedando oscuramente mudo,
nada luz ni cristal.
Soledad creciente, desmesurada y ciega.
Todo nada.
La conciencia profunda, sin imágenes,
del más profundo sueño,
en la ausencia deviene visible,
en cada brecha de la existencia.
El abismo de la nada atravesado.
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miércoles, diciembre 28, 2005
Alborada negra
¿Qué piedras, qué murallas
quieres batir en mí?
Estás ahí, azorada en el aire, sacudes
como dudosos diedros de penumbra,
alas de pardo luto
urgentes, implacables al cerco.
No me sirven mis manos, ni mis pies,
que afincaban la tierra,
que arredraban el aire.
No me sirven mis ojos,
que aprisionaron la hermosura,
no me sirven mis pensamientos,
que coronaron mundos a la caza de Dios.
Estoy aquí, hoy, inválido ante ti,
inerme ante tus fauces sedientas de vida,
grandiosa criatura nacida en tinieblas,
que tejes el ondulante paño de la angustia,
que me ahoga en impotente espera
ante tu inmensa voluntad de sombra,
obstinada en robar el tierno punto vivo,
mi pobre espacio cósmico,
el eco de mi ser,
de una razón humana que se extingue.
quieres batir en mí?
Estás ahí, azorada en el aire, sacudes
como dudosos diedros de penumbra,
alas de pardo luto
urgentes, implacables al cerco.
No me sirven mis manos, ni mis pies,
que afincaban la tierra,
que arredraban el aire.
No me sirven mis ojos,
que aprisionaron la hermosura,
no me sirven mis pensamientos,
que coronaron mundos a la caza de Dios.
Estoy aquí, hoy, inválido ante ti,
inerme ante tus fauces sedientas de vida,
grandiosa criatura nacida en tinieblas,
que tejes el ondulante paño de la angustia,
que me ahoga en impotente espera
ante tu inmensa voluntad de sombra,
obstinada en robar el tierno punto vivo,
mi pobre espacio cósmico,
el eco de mi ser,
de una razón humana que se extingue.
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sábado, diciembre 17, 2005
Alba de ansias
¿Por dónde me vendrá el amanecer?
Sólo sé que vendrá.
Que, cautelosa, la noche anima el vuelo
de sus oscuras aves.
He abierto mi ventana,
buscado la señal de las estrellas
en la curva del río, en el espacio,
y en mi ser.
No está quieta la noche,
y está quieta la vida;
primavera de augurios, fluye mansa
hacia el alba, sin astros,
como una sombra más...
La vida se ha rendido
a la amargura seca de la espera
que expande por la tierra
una fragancia viva,
y clama por la aurora deseada.
¿Por dónde me vendrá el amanecer?
El ansia rumorosa que se agita
en mis pulsos calientes
y rocía la noche de un latido estelar,
del breve viento que apaga los sentidos.
¿Por dónde me vendrá el amanecer?
Sólo sé que vendrá.
No sé en qué nave,
de qué sol, ni qué cielo
hacia mis brazos, leves de alcanzarle,
tendidos -¿a qué punto?-
en la abierta ventana de mis ojos.
Sólo sé que vendrá.
Que, cautelosa, la noche anima el vuelo
de sus oscuras aves.
He abierto mi ventana,
buscado la señal de las estrellas
en la curva del río, en el espacio,
y en mi ser.
No está quieta la noche,
y está quieta la vida;
primavera de augurios, fluye mansa
hacia el alba, sin astros,
como una sombra más...
La vida se ha rendido
a la amargura seca de la espera
que expande por la tierra
una fragancia viva,
y clama por la aurora deseada.
¿Por dónde me vendrá el amanecer?
El ansia rumorosa que se agita
en mis pulsos calientes
y rocía la noche de un latido estelar,
del breve viento que apaga los sentidos.
¿Por dónde me vendrá el amanecer?
Sólo sé que vendrá.
No sé en qué nave,
de qué sol, ni qué cielo
hacia mis brazos, leves de alcanzarle,
tendidos -¿a qué punto?-
en la abierta ventana de mis ojos.
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