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lunes, junio 16, 2008

Humos

Mijaíl Mijáilovich Bakhtin, filósofo y semiólogo ruso, durante la invasión alemana en la Segunda Guerra Mundial se fumó la única copia de uno de sus manuscritos, un estudio sobre literatura alemana que le había llevado años escribir. Una por una, cogió las páginas del manuscrito y utilizó el papel para liar sus cigarrillos, fumándose cada día un poco más del libro hasta que no quedó nada.

jueves, mayo 15, 2008

Vanidoso

Caminaba esta misma mañana, conectado a mi iPod tranquilamente, cuando advertí que las personas con las que me cruzaba me miraban. Me miraban de un modo raro. Repasé discretamente mi atuendo, y todo aparentaba estar cerrado y en orden. No me sentía excepcionalmente atractivo como para ser objeto de tanto miramiento. Sonreí vanidoso. Quizá me estaban confundiendo con George Clooney. ¡Quita, quita! Si yo soy mucho más guapo que ese Clooney, dónde va a parar. Vanidoso. Así caminé por toda la avenida hasta que hube de detenerme en un paso de peatones. Henchido y vanidoso. Al momento sentí una presencia a mi lado, un bulto cercano a mi estatura. Displicentemente miré de reojo sintiendo en mi las miradas de dos chicas que esperaban enfrente a que se abriese el semáforo. Amplié el reojo y vi un travestí a mi lado. Alto, tetudo, de larga melena, piel de color favela y rostro sin afeitar. La vanidad se hizo añicos, mientras yo cruzaba el paso de peatones a buena velocidad y sin recibir ya mirada alguna de nadie. Advertiré a "alguno" que intente sugerir la pregunta de "a quién miraba el travestí", que no me miraba a mi, seguro. Caminé aprisa y huérfano de vanidad el resto de mi trayecto, sin que nadie se fijara en mi. Menos mal que me encontré con mi amiga Mariví que me saludó con un "Buenos días, guapoo", que restañó mi malherida vanidad. Qué absurdamente vanidosos somos los cómicos.

martes, febrero 26, 2008

Una vida de novela

Estaba sentado a la mesa de un café intentando enhebrar cuatro frases que se pudieran convertir en un relato cuando el camarero -después de haber mirado por encima de mi hombro lo que hacía- me espetó muy convencido: "Si yo le contara mi vida, seguro que de ahí sacaba usted una novela". Asentí con un gesto. Y concluí que toda existencia es susceptible de verse plasmada en una narración, libro de poemas o ensayo filosófico. Porque si miramos en derredor nuestro siempre hallaremos algo digno de mención en la vida de cualquier semejante y que nos sea de utilidad para nuestras empresas literarias.
Todos tenemos alguna cosa importante que contar, aunque solamente sea porque somos piezas inevitables del complejo engranaje que es el mundo. Lo que sucede es que no todos somos capaces de contar nuestras experiencias vitales con la misma vehemencia o el mismo interés. Hay quien va al bar de la esquina y luego lo cuenta como si hubiera ido a la guerra del Líbano; y, sin embargo, hay otro que acaba de llegar de la guerra del Líbano y al contarlo parece que hubiese ido al bar de la esquina.
También hay personas con una imaginación muy frondosa que llegan a ser capaces de "inventarse" la vida de cualquier hijo de vecino simplemente por hacer tiempo mientras esperan en una cafetería o en la consulta del médico; y les divierte horrores, al mirar a una persona, imaginarse su trabajo, su familia, sus aficiones y hasta su forma de ser. Entonces recordé...
Caminaba hacia casa cuando vi a una mujer joven, de pelo rubio y aspecto frágil besar un sobre justo antes de introducirlo en un buzón de correos. Me fijé tanto en el hecho que no reparé en la persona. No sabría decir qué edad, siquiera aproximada, tenía. No sé si llevaba el pelo largo o corto, ni cómo iba vestida; solamente pude advertir que era rubia y su aspecto se me antojó frágil, nada más. Pero sí quedó grabado en mi retina el beso que dio al sobre antes de ponerlo en el buzón. ¿Se trataba de una carta de amor? ¿Se despediría para siempre de la persona amada o le estaría pidiendo que volviese junto a ella? ¿Estaría zanjando una disputa por celos o demandaría explicaciones por alguna ausencia que consideraba injustificada? ¿Sería una misiva destinada a un familiar cercano deseándole la recuperación pronta de una enfermedad o la felicitación por algún acontecimiento? También imaginé que pudiera tratarse de una carta solicitando un trabajo muy necesario, o el envío de un curriculum. Quizás una carta de pésame, o la participación para un concurso millonario, o quizás... Las posibilidades se antojaban infinitas.
No sentí curiosidad por el contenido de aquel sobre sino por la cantidad de alternativas que se le presentaban a mi imaginación, los anhelos, los deseos, las frustraciones, las alegrías o las tristezas que podían latir en el interior de aquel sobre que unos labios acababan de sellar con un beso. Cualquiera de las posibilidades era susceptible de ser utilizada para poner la primera letra de una novela. Acaso también para descubrir toda una vida, una vida de novela.

lunes, febrero 11, 2008

San Valentín


No se ponen de acuerdo las leyendas a la hora de adjudicarle una causa histórica a la actual celebración del día de los enamorados. Hay quienes afirman que su origen nace en los países nórdicos puesto que, por estas fechas, los pájaros buscan el apareamiento y había que buscar una fecha para festejar los enamoramientos de pájaros y humanos eligiendo el santo que caía más a mano. Otros aseguran que el santo Valentín -a la sazón obispo de Interamna Nahartium (hoyTerni, en la Umbría italiana)- casaba parejas en secreto pues el emperador Marco Aurelio Flavio había prohibido el matrimonio de sus soldados afirmando que los casados eran malos guerreros. En resumen, que no se sabe casi nada de la razón por la cual el 14 de febrero, día que destina el santoral de la Iglesia Católica para San Valentín, se celebre el Día de los enamorados. Como lo del apareamiento de las avecillas es atrozmente bucólico el que suscribe prefiere chafardear sobre el santo.
Pero si poco se sabe del patrón de los enamorados, todavía hay mayor desconocimiento sobre dónde reposan los huesos del santo Valentín. Y es que con sus presuntos huesos se podrían reconstruir tres santos por lo menos. A no ser que el obispo casamentero tuviera un esqueleto formado por 745 huesos.
En Italia aseguran tener al santo en Roma, Terni, Turín y en Belvedere Marittimo. Y como los españoles somos como somos, también tenemos huesecillos de san Valentín. En la Iglesia de san Antón, en Madrid, se guardan dos fémures y la calavera, ya que fueron un regalo de Roma a los reyes de España en el siglo XVIII. Y en los archivos de la catedral de Almería existen unos documentos que afirman que el cuerpo de un mártir llamado San Valentín, cuya fiesta se celebraba el 14 de febrero, fue trasladado desde el cementerio de San Ciríaco, en Roma, hasta Almería. Los huesos se guardaron primero en una urna bajo el altar y, luego, en un armario. Muchos años después, al salir del armario, nadie se acordaba de quién era y lo sacaron como difunto de a pie para enterrarlo con el resto de muertecitos del osario común del cementerio de la catedral. Cuando cayeron en la cuenta de que habían inhumado al santo era tarde porque la mezcolanza ósea había sido inevitable. Y allí debe seguir, en el jardín de la catedral, tan ricamente.
En Terni se organizan grandes y emotivas celebraciones de enamorados en la iglesia donde reposan las reliquias de san Valentín. En la iglesia de san Antón de Madrid, que es la misma en la que se bendicen los animalicos cada 17 de enero (miren, al final nos ha surgido una relación con el apareamiento pajaril) los enamorados no van a visitar los fémures de Valentín. Mola más ir al CorteInglé a comprar chorradicas.

jueves, enero 31, 2008

Miedo


El niño se movía inquieto en medio del bullicio de las bambalinas. Iba a hacer de pastorcillo en El rabo del Diablo, adaptación de una pieza navideña de Alejandro Casona titulada A Belén, pastores. A pesar de ser niño tenía "frase": "¡Mirad, pastores! ¡La estrella!". No era el monólogo de Segismundo pero a él le parecía muy importante. Entre bastidores repetía aquellas cuatro palabras en su mente con la persistencia de una remachadora, temiendo que se le olvidaran. ¿Pero cómo se le iban a olvidar cuatro palabrejas? Mirad-pastores-la-estrella... Es prácticamente imposible olvidarlas. Los personajes adultos iban y venían de los camerinos, más preocupados por el vestuario que por el texto y, en medio de aquel tráfago, tres niños (uno de ellos con derecho a frase en la obra) vestidos con unas zamarras de piel de borrego sin mangas y tocados con gorritos espantables, permanecían en el silencio nada propio de un niño. Estaban nerviosos y tenían miedo. El niño no sabía qué temían los otros dos, pero él temía olvidarse de su frase. No era miedo a salir a escena, ni al público, ni a los "compañeros" del elenco, ni siquiera a que se cayera una tramoya del decorado sobre sus cabezas. Sólo un invisible y terco miedo a no saber cumplir con su obligación, que en aquel momento era decir a los pastores que había una estrella.
Hace unos días comentaba con mi amigo Turu la recurrente pesadilla que nos situaba dentro de los muros venerables y centenarios del colegio, en clase de matemáticas a punto de ser preguntados por el profesor. Niños asustados ante la posibilidad de ser pillados en renuncio ante unas preguntas cuyas respuestas, obviamente, ignorábamos. Y Turu, con su proverbial socarronería, decía: "Con lo fácil que hubiera resultado ir con la lección aprendida, nos obstinamos en ir a clase a pasar miedo".
Se define al miedo como una emoción. Biológicamente el miedo construye un mecanismo de supervivencia y de defensa que permite al individuo responder ante situaciones adversas con rapidez y eficacia. Así leído hasta se puede llegar a desear tener miedo, pues se responderá con eficacia y rapidez, pero... ¡qué mal se pasa, caramba!

Y el actor tiene miedo antes de salir a escena, es un explorador del vacío que se extiende más allá de la batería, donde los focos ciegan y no permiten ver a quién se enfrenta. No. Se enfrenta a sí mismo, a su propio vacío, a su propia indefinición. La palabra es su única aliada y su memoria el recurso.
La vida, a diferencia del teatro, no tiene libreto escrito, y hay que rastrear -con miedo- el abismo que se desconoce. No sirven los recuerdos, y la experiencia se lleva cargada a la espalda. Hay que indagar qué hay fuera de aquí, más allá de nuestros límites. Y tenemos miedo.

-¿Adónde cabalgas, señor?
-No lo sé; fuera de aquí. Siempre fuera de aquí, sólo así podré llegar a mi meta.
(Franz Kafka. La partida).

Y tenemos miedo.

martes, enero 29, 2008

La Justicia de Almudévar

Cuenta Braulio Foz en su magnífica Vida de Pedro Saputo, lo que aconteció en el municipio oscense de Almudévar. El herrero del pueblo, un hombre muy estrafalario y de malas chanzas, un día se enfureció contra su mujer porque le llevó el almuerzo frío; y tomando un hierro que estaba caldeando en la fragua se lo metió por la boca hasta la garganta, matando a la infeliz, una pobre que mujer pasaba un verdadero calvario con aquel energúmeno que la golpeaba, obligaba a dormir desnuda en el suelo, le tiraba a la comida a la cara y vaya usted a imaginar cuántas barbaridades más.
Le prendieron inmediatamente y "puesto en la cárcel con muchas cadenas al cuello y cepos a los pies", le juzgaron aquel mismo día condenándole a morir ahorcado.
Levantado el cadalso, todo el pueblo estaba en la plaza aguardando la ejecución; ya sacaban al herrero y le llevaban al patíbulo, cuando subiendo uno del pueblo a caballo encima de los hombros de otro, dijo en dialecto altoaragonés:
"¿Qué is a fer, hijos de Almudévar? ¿Conque enforcaréis a o ferrero que sólo tenemos uno? Y ¿qué faremos después sin ferrero? ¿Quién nos luciará as rellas? ¿Quién ferrará as nuestras mulas? Mirad lo que m'ocurre. En vez de enforcar a o ferrero que nos fará después muita falta, porque ye solo, enforquemos un teisidor que en tenemos siete en o lugar, e por uno menos o más no hemos d'ir sin camisa".
(¿Qué vais a hacer, hijos de Almudévar? ¿Ahorcaréis al herrero que sólo tenemos uno? ¿Qué haremos después sin herrero? ¿Quién nos afilará las rejas (de los arados)? ¿Quién herrará nuestras mulas? Mirad lo que se me ocurre. En lugar de ahorcar al herrero, que nos hará después mucha falta, porque está solo, ahorquemos a un tejedor (sastre) que tenemos siete en el lugar, y por uno más o menos no habremos de ir sin camisa).
"¡Tiene razón, tiene razón! -gritaron todos- ¡Enforcar un teisidor, un teisidor!". Y sin encomendarse a nadie, agarraron al primer tejedor que se toparon por allí, lo suben a la horca y lo despachan sin remilgo ni miramiento, poniendo en libertad al herrero.
De donde viene el dicho: la Justicia de Almudévar.

miércoles, noviembre 28, 2007

Argucias femeninas

Bernard Shaw recibe una carta de una tal mistress Huysmann, coleccionista de autógrafos, que solicita uno del genial comediógrafo quien, en breve epístola llena de satíricas observaciones acerca de los coleccionistas, contesta negándose terminantemente a lo solicitado.
Mistress Huysmann, en otro escrito, le replica diciéndole que reyes, ministros, grandes escritores e insignes artistas han accedido siempre a sus peticiones, y que ahora él, Bernard Shaw, un autor "meramente afortunado", no se lo concede.
El autor de Pigmalión vuelve a escribir a mistress Huysmann: "Señora, creía que sería usted inteligente y que pondría en su colección el autógrafo mío en que se lo negaba".
La contestación, como puede apreciarse, estaba cargada de ironía. Pero mistress Huysmann supo responder: "Es que yo no quería un autógrafo, sino dos".

domingo, noviembre 25, 2007

Velatorio

Me ha gustado cómo han obsequiado a Fernán Gómez en su velatorio con una pareja de tanguistas bailando y Morente cantando Caminito. Fue una despedida alegre.
Y, al socaire de esta circunstancia, he recordado entre el espanto y la hilaridad un velatorio al que acudí hace ya muchos años, cuando se estilaba la costumbre de reunirse en casa del finado para acompañar a su familia las horas previas a su inhumación.
Ensayábamos con el teatro universitario (tendríamos dieciocho o diecinueve años) la comedia de Mihura Melocotón en almíbar, cuando falleció el padre de un íntimo amigo, que también pertenecía al elenco artístico. Al terminar el ensayo me acerqué a su casa para estar con mi amigo y lo saqué a cenar un bocadillo para "airearle" del grupo de familiares que rezaban el rosario en el comedor, mientras su difunto padre descansaba, ya acomodado en el féretro, en su dormitorio.
Al volver, la reunión se limitaba a la viuda, un par de tías, tres señoras más y nuestro común amigo Alfonso, que había llegado mientras nosotros estábamos fuera y nos esperaba. Nos sentamos en el comedor justo en el momento en que Alfonso le pontificaba a una de las tías las excelencias de los supositorios de glicerina para combatir el estreñimiento, los Rovi, en concreto. Mi amigo y yo nos miramos a punto de soltar la carcajada, pero nos contuvimos. Entonces, una de las señoras, nos preguntó si habíamos visto las obras de la "cópula" del Pilar. Con aturdimiento negamos con la cabeza, pues nos resultaba difícil articular palabra sin que se desatase la risotada. Y la buena señora continuó perorando sobre las citadas obras. A la decimoséptima "cópula", me levanté aparentando la gravedad más imperturbable para salir de la habitación, pero me frenó en seco la entrada de una señora de edad provecta, prima del difunto.
-Hola, Manolita, ¿cómo estás? -preguntó la viuda amablemente.
-Uy, Carmina -respondió la señora-, peor que el pobre Jaime (aludiendo al finado).
Mi amigo y yo salimos a la carrera estallando en carcajadas y nos refugiamos en el balcón, donde hacía un frío que pelaba porque era diciembre.
Se agradece una despedida alegre.

lunes, septiembre 24, 2007

A petición de Turulato

Ya comentamos a propósito de la pasada Semana Santa, que en muchos lugares de nuestra geografía española se realizan representaciones "populares" de la Pasión. En un pueblo zaragozano de la ribera del Ebro también sus habitantes la representaban. Y un año, quien hacía de Jesús tomó de manera muy personal su papel. La escena del Prendimiento vino a ser, poco más o menos, como se escucha a continuación.



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domingo, septiembre 16, 2007

Proposición musical y literaria

A pesar de mi palmario desconocimiento musical, pues tengo oreja y no oído, recojo el guante que lanzó Eloryn en su bodeguita con su proposición literaria-musical. E invito a que los amables lectores y visitantes dibujen con palabras los sentimientos que pueda provocarles la pieza que viene a continuación.

jueves, julio 19, 2007

De murallas y hombres


Veo una ciudad amurallada, da sensación de pesantez, de historia amalgamada en piedra, de antigüedad sobria y distante. Las murallas encierran temores y consuelos, albadas de centinela y horizontes pétreos de gloria y conquista.
Hay murallas entre nosotros, entre nuestros lenguajes y nuestros signos. Murallas, no por invisibles menos infranqueables, de impersonalidad y lejanía.
Casi siempre pensamos que las murallas impiden entrar. Pocas veces que también impiden salir.

jueves, junio 28, 2007

Ocho

La preciosa Cu me solicita que participe en un juego y, sin que ello sirva de precedente, me animo a decir ocho cosas sobre mi mismo. Teniendo en cuenta lo vanidoso que soy, ocho me parecen pocas, pero es lo que hay.

*Me gusta mirar a los ojos.
*Me sienta divinamente una buena conversación.
*Necesito que me envuelva el perfume de la persona que amo.
*"Vivo" con los libros.
*Nunca visto prendas de color amarillo.
*Me seducen los pequeños detalles.
*Me gusta que me abracen.
*Prefiero la pasión al arrepentimiento.

No conozco a casi nadie, y las pocas personas que conozco ya han hecho este juego, así que no puedo pasarlo.

domingo, junio 10, 2007

Un juego

Estábamos el otro día Turulato y el abajo firmante en nuestro rincón de café con tertulia (aunque él se dedica últimamente a la experimentación con toda suerte de bebedizos) charlando con Ana -una absolutamente encantadora monitora que nos cuida y protege de todo mal- sobre la "chispa" que es capaz de encender el fuego de la seducción entre las personas. Y me vino a la memoria lo que le sucedió a una amiga que ha decidido retomar el aprendizaje del inglés y acude a una academia en la que la profesora crea unos curiosos desafíos dialécticos entre los alumnos. Dice una palabra en inglés y dos alumnos hacen un comentario -lógicamente también en inglés, que para éso van a clase- sobre lo que les sugiere esa palabra. Recientemente les preguntó a mi amiga y a un compañero qué les decía o sugería la palabra "LAUGH". La dijo, pero no la escribió. Los alumnos entendieron "LOVE", que se pronuncia de un modo muy similar. Y ambos dieron rienda suelta a su imaginación y sus palabras. Conociendo a mi amiga, que es persona directa, lenguaraz y atrevida en sus expresiones, imagino que el rostro de la profesora pasaría de la sorpresa al espanto al comprobar qué tipo de cosas le "hacían reír". Máxime si el compañero era un tipo algo timorato que se cortó con cierta facilidad. Se aclaró el malentendido escribiendo la palabra, obviamente.
Cuando me lo contaba, yo maquinaba en mi cabeza qué me hace reír y qué me hace amar. Y es que amor y humor, puede que no estén muy distantes uno de otro.
Le propongo un juego, amable lector que ha llegado aquí: Escribamos -o pensemos, si no tenemos deseo de escribirlo- una lista de cinco "cosas" que nos hagan reír y otras cinco que nos hagan amar.
Ahí va mi lista.

REÍR
* Mantener la compostura en una situación en la que es obligatorio mantenerla ¿Nunca les ha entrado la risa floja en un velatorio o un entierro, o en un ascensor?.
* Leer un tebeo de Mortadelo y Filemón.
* Imaginar qué hubiera sido mi vida si me hubiese dedicado a otra cosa.
* La presunción y la altivez de esas personas que van por el mundo con la seriedad del burro pintada en el rostro.
* La cara de haba que se me queda cuando me cuentan un chiste que no entiendo.

AMAR
* Una mirada cómplice.
* El sentido del humor que acompaña a la mirada cómplice.
* La palabra inteligente que hay tras el sentido del humor que acompaña a la mirada cómplice.

Sí, lo sé. Me han faltado dos... Seguramente sean esos sentimientos que no somos capaces de indentificar, ni analizar, pero que nos dibujan una sonrisa en los labios sin saber por qué.

domingo, junio 03, 2007

Frases lapidarias

"Joder, qué tropa..."
(Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones, refiriéndose a los miembros de la Real Academia que acababan de rechazar su candidatura para ingresar en la institución).

"Francamente, querida, me importa un bledo".
(Rhett Butler a Scarlett O'Hara, quien un rato antes había puesto a Dios por testigo de que no volvería a pasar hambre. En el guión original decía carajo y no bledo, pero el productor lo consideró excesivo.).

"¡A la mierda!"
(Fernando Fernán Gómez poniendo fin al acoso de un admirador que, en ese instante, dejó de serlo).

"Yo, como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación y esa explicación que os debo, os la voy a pagar porque yo, como alcalde vuestro que soy os debo una explicación, y esa explicación que os debo, os la voy a pagar..."
(Don Pablo, alcalde de Villar del Río, explicando a sus convecinos que había que dar la bienvenida a los americanos)

"No sé a qué viene tanto barullo si sólo van a caer cuatro gotas".
(Atribuída al cuñado de Noé cuando empezaba a llover y le metieron en el arca).

"Me es indiferente, uséase, inverosímil".
(El portero de la casa de "La gran familia" en una de sus delirantes creaciones de sinónimos).

Vive Dios que nunca muere
y si muere, resucita!
¡Viva la mujer que tiene
un amante jesuita
"!.
(Antiguo alumno de los RR.PP. Jesuitas tras haberse soplado media docena de orujos).

viernes, mayo 11, 2007

Una marisopla (Égloga primaveral)



One buen day, one mariposilla, fly que te fly in the garden, in the time que, splash! the mariposilla is estampada with a big flower, oh! says mariposilla: "I broken my alitas with the puta flowerita!"

domingo, abril 29, 2007

Saudade

Se sentó a mi lado y, sin apenas mirarme, me habló de su tierra y sus sueños:
"Y después vinieron las lluvias. Entonces fue cuando empezó a renacer en mí aquella tristura sin causa que nunca me había abandonado, pero que el sol estival de mi interior había intentado ahuyentar. Y pude palpar las nieblas de la mañana, y mis ojos se cegaron con la humedad del sol, y mi espíritu, alimentado con el calor de las lareiras, se arrulló en sueños contemplando aquel mar. Y después vinieron las lluvias. Y cuando desperté, los ojos llenos de paz, comprobé que en esta ciudad nunca llovía, como en mis sueños la saudade tallaba".

martes, abril 17, 2007

Me enamoraste


Fue casi sin querer. Encontré tu mirada brillando desde la oscuridad y tuve la impresión de que estaba buscando encontrarse con la mía. O fue el deseo de recibir una mirada amable, como el cachorro vagabundo desea una caricia de quien se tropieza en su camino. Tu mirada, espléndidamente hermosa, me recorrió sin rubor, con inocente desvergüenza. ¿Cómo no iba a sentirme hechizado?
Luego te fui conociendo, con tus nombres diferentes, con la distancia insalvable, con la derrota del soñador. Pero para entonces ya me habías enamorado. La mirada en blanco y negro había estallado en un caleidoscopio de colores dentro de mí. Margarita, Rita, Gilda...

domingo, marzo 04, 2007

La noche del eclipse



El alma pedía deseos a la luna. La luna fue deshilvanando una luz para tus sienes. De su contorno salió una caricia inusitada. Quedó una noche de azul lento bajo la luna encaramada en rojo

martes, febrero 20, 2007

Clases de sacerdotes *

Según Fray Petronilo del Alfeñique, Arcediano que fue de la iglesia catedral de Santa Emerenciana, los sacerdotes se clasifican en:
  • Parroquidermos
  • Pulpitodontes
  • Sotanídeos
  • Curánganos
  • Zampahostias

* Para Mosén Turulato

miércoles, enero 31, 2007

Equus contra Potter

Asisto con sorpresa a la polémica desatada por la presentación en sociedad del próximo estreno en una sala del West End londinense de la obra teatral de Peter Shaffer, Equus, con Daniel Radcliffe (el intérprete habitual de Harry Potter en el cine) como coprotagonista en el papel de Alan Strang.

Esta obra se estrenó en 1973 en el National Theatre de Londres y causó un gran escándalo. Entonces fue dirigida por John Dexter y protagonizada por Alec McCowen y Peter Firth.
Al año siguiente se estrenó en Broadway, en el teatro Plymouth con las actuaciones de Anthony Hopkins y Tom Hulce. Se ha venido representando durante estos últimos 30 años en escenarios de todo el mundo.
El "escándalo" en su momento venía propiciado por la aparición del joven protagonista desnudo en escena. Un mozo de cuadra que amaba patológicamente los caballos ha cegado a seis de ellos sin razón aparente, por lo cual es juzgado. Su relación con el psiquiatra Martin Dysart hace que entre ambos personajes afloren escondidos fantasmas tensando, entre la sexualidad y la locura, el hilo conductor de la trama.
La obra es compleja y el papel de Strang, difícil. Un desafío importante para un actor casi adolescente.


Hasta aquí todo parece normal. Pero... En la promoción de la obra han aparecido las fotos de Radcliffe ligero de ropa. Y se ha desencadenado la tormenta.


"Nosotros como padres sentimos que Daniel Radcliffe no debería aparecer desnudo. Nuestros hijos lo ven a él como un ejemplo. Estamos decepcionados por esas fotos y de ahora en más evitaremos llevar a nuestros hijos a ver sus futuras películas", destacó un comunicado de padres de "fans" de Harry Potter.


Los papis de los fans de Harry Potter (¿también hay clubes de padres de fans? Por asociacionismo que no quede, caramba) no quieren dejar crecer al chaval, ni dejarle demostrar que puede ser un gran actor. Adjunto la foto más "provocativa" de la promoción de Equus.
¿Será para tanto?