jueves, mayo 15, 2008

Vanidoso

Caminaba esta misma mañana, conectado a mi iPod tranquilamente, cuando advertí que las personas con las que me cruzaba me miraban. Me miraban de un modo raro. Repasé discretamente mi atuendo, y todo aparentaba estar cerrado y en orden. No me sentía excepcionalmente atractivo como para ser objeto de tanto miramiento. Sonreí vanidoso. Quizá me estaban confundiendo con George Clooney. ¡Quita, quita! Si yo soy mucho más guapo que ese Clooney, dónde va a parar. Vanidoso. Así caminé por toda la avenida hasta que hube de detenerme en un paso de peatones. Henchido y vanidoso. Al momento sentí una presencia a mi lado, un bulto cercano a mi estatura. Displicentemente miré de reojo sintiendo en mi las miradas de dos chicas que esperaban enfrente a que se abriese el semáforo. Amplié el reojo y vi un travestí a mi lado. Alto, tetudo, de larga melena, piel de color favela y rostro sin afeitar. La vanidad se hizo añicos, mientras yo cruzaba el paso de peatones a buena velocidad y sin recibir ya mirada alguna de nadie. Advertiré a "alguno" que intente sugerir la pregunta de "a quién miraba el travestí", que no me miraba a mi, seguro. Caminé aprisa y huérfano de vanidad el resto de mi trayecto, sin que nadie se fijara en mi. Menos mal que me encontré con mi amiga Mariví que me saludó con un "Buenos días, guapoo", que restañó mi malherida vanidad. Qué absurdamente vanidosos somos los cómicos.

martes, mayo 13, 2008

Martes 13 de mayo



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Pedro Muñoz Seca. La venganza de Don Mendo. Jornada Segunda (fragmento)

martes, abril 29, 2008

Antes de salir a escena

Actor, aprende a ser humilde, profundamente humilde. No sabes nada sobre los hombres, ni tampoco sobre las fuerzas que los mueven y animan a vivir o morir. No sabes nada sobre el amor; en tu trabajo manejas palabras aprendidas y simples ideas preconcebidas. La realidad es mucho más sorprendente, la fuerza de su imaginación es mucho más rica y mágica que cualquier situación humana que el hombre pueda concebir dentro de los límites de su propia imaginación.
Sé humilde, actor. Vas a engañar a unas personas que quieren que les engañes. La vida real, es otra cosa.

jueves, abril 24, 2008

La papeleta


En mis tiempos universitarios se nos entregaban las calificaciones en una papeleta por cada asignatura. Una papeleta rectangular de un palmo de tamaño con nombre, apellidos y asignatura en el anverso y la calificación en el reverso. Aprobado, Notable o Sobresaliente (porque las Matrículas de Honor se negociaban, o eso decían). Se trataba de un documento meramente informativo -la calificación definitiva figuraba en las actas firmadas por catedráticos y profesores- y se solían dejar amontonadas en algunas mesas de los vestíbulos de las Facultades. Creo que conservo alguna por ahí, pero ahora me da una flojera tremenda buscarla y escanearla.

El alumno recogió su papeleta de Derecho Internacional y vio con extrañeza que le habían calificado como "Aprobado P. C.". Preguntó a los compañeros que estaban por allí, pero ninguno supo decirle qué significaba aquello de "P. C.". Se decidió a preguntarle a Ambrosio, el bedel, un hombre de edad indefinida pero superviviente, al menos, de setenta cosechas de Cariñena. Y se decidió a preguntarle porque eran las 11:45 y a las doce en punto Ambrosio dejaba de conocer al mundo tras sus continuas idas al bar de la Facultad.
Le enseñó la papeleta, el bedel se encogió de hombros y dijo:

-No sé. Será "pasar por cátedra", ¿o qué?

Claro, pasar por cátedra. Seguramente para sugerir algún ejercicio complementario al examen con objeto de subir nota. Claro, eso era.

Llamó a la puerta del despacho del Profesor titular de la asignatura, le saludó, mostró la papeleta y dijo:

-Que como dice aquí "pasar por cátedra", pues éso, que aquí estoy.

El profesor se ajustó los lentes, miró alternativamente la papeleta y al alumno -con idéntico desprecio por una y por otro- y masculló con sorna:

-Pasar por cátedra... pasar por cátedra... ¡Aprobao Por Caridad! Que hizo usted un examen que daba pampurrias. Y, hale, vaya a tomar el sol o a poner un cirio a la Virgen, que tengo que terminar las actas para irme de vacaciones.

Y cerró la puerta mientras el alumno procuraba cerrar los ojos que se le habían quedado abiertos como platos.

miércoles, abril 23, 2008

Amor


Dos corazones

Un camino

sábado, abril 19, 2008

Noche a dos sentimientos

Deja en mi pecho el fruto de tu mirada,
deja en mis labios las lágrimas de tus ojos,
que la noche calla para escuchar lo que hablamos,
y fulgirán sus ojos que dirán lo que han visto.

lunes, abril 14, 2008

El constructor de recuerdos


Cuando reunía a sus amigos se afanaba en remover historias del pasado con una sagacidad casi imperceptible. Creaba un clima confianzudo, lo cargaba de relativa intimidad hasta que las lenguas se sentían descaradas y comenzaban a soltarse recordando situaciones pretéritas que casi todos habían vivido conjuntamente. A partir de ahí, manejaba el escalpelo de la credulidad y procedía metódicamente a cambiar poco a poco la historia a su conveniencia. Registraba cada variación en su cabeza y las guardaba para la siguiente reunión. Entonces volvía a la carga, pero ya era él quien -con el recuerdo convenientemente modificado- contaba la historia. Sus amigos se marchaban no con su recuerdo propio y auténtico, sino con el que él les había relatado. Había construido sus nuevos recuerdos del pasado.

domingo, abril 06, 2008

Palabras

POLONIO-What do you read, my Lord?
HAMLET-Words, words, words.

W. Shakespeare. Hamlet. Acto segundo, escena VII (fragmento).

miércoles, abril 02, 2008

Los seis entierros de Calderón de la Barca

Don Pedro Calderón de la Barca tuvo una mocedad agitada. Malfurrió la herencia de su padre, se metía en reyertas por un quítame allá esas pajas, desenvainaba el acero con harta reiteración. Y profanó un convento de clausura.
Esto último sucedió en el Madrid de 1629, cuando en el mentidero de Representantes de la calle del León se organizó una agarrada entre gentes del teatro que acabó en pendencia. Un actor, Pedro Riquelme, desenvainó la espada e hirió a un hermano de Calderón de la Barca y éste se fue a por él. El actor puso pies en polvorosa y, en su huida, se escondió en el convento de las Trinitarias, donde estaba enterrado Cervantes y guardaba entonces clausura la hija de Lope de Vega. Don Pedro y sus amigos no se pararon en barras y asaltaron el convento, revolviendo todo, registrando celdas y -hay quien dice- que levantando el velo a las monjitas para comprobar que no estaba Riquelme disfrazado de sor.
El actor escapó indemne, pero el autor de La vida es sueño terminó detenido. Lope de Vega le escribió una airada carta en la que le ponía a caldo por haber profanado la clausura de su hija y pisoteado el sepulcro de Cervantes.
Y quizá el espíritu de don Miguel tuviera algo que ver -que en estos menesteres de ultratumba nunca se sabe- en los avatares que sufrió el cadáver de Calderón cuando decidió dejar este mundo y fue enterrado en la iglesia de San Salvador. Allí descansó durante ciento sesenta años hasta que le exhumaron porque el templo iba a ser derruido. Lo trasladaron a la capilla de la Archicofradía Sacramental de San Nicolás con todos los honores, mientras los cómicos de la época salieron al paso del cortejo para rendir homenaje a quien recitaban tan a menudo.
Disfrutó don Pedro de veintiocho años plácidos hasta que decidieron llevarle a lo que iba a ser el nunca concluso Panteón de hombres ilustres en san Francisco el Grande. Y sus huesos quedaron amontonados durante cinco años junto a otros insignes hasta que los devolvieron a sus lugares de origen. Así que de vuelta a san Nicolás, en un traslado que inauguró el viaducto de Madrid, en su cuarto entierro. Seis años de sosiego hasta que lo trasladaron al templo de la calle de la Torrecilla del Leal.
Cuando se cerró esta parroquia, y a la espera de la construcción de una nueva en la carrera de san Bernardo, se trasladaron los restos en 1902 a una capilla del antiguo Hospital de la Princesa. El nuevo templo de la calle de san Bernardo estuvo listo unos años después y allá que fueron los huesecillos del escritor con la esperanza de descansar en paz de una vez. Pero el advenimiento de la República vino a truncar el reposo, pues el templo fue incendiado durante la quema de iglesias y los restos se supone que acabaron chamuscados.
Se dio por desaparecido a Calderón porque la urna con sus restos no apareció. Pero... Al parecer, un grupo de previsores frailes ocultaron los restos para que los republicanos no la emprendieran con ellos. Lo emparedaron. Así lo confesó un anciano sacerdote al historiador Francisco Azorín, aunque lo que no le dijo fue dónde lo escondieron porque nadie lo recordaba.
Dijo el ilustre periodista zaragozano Mariano de Cavia que no hay en España profesión más intranquila, insegura e incómoda que la de difunto ilustre.

jueves, marzo 27, 2008

Borrador

La muchacha se sentó en un rincón mirando como tantas veces, todos los días, la reja de cristal que la circundaba. Imaginaba que todo lo vivido no era más que un borrador, algo que podría ser transformado en cualquier momento.
Sus ojos escrutaban el pasado imaginando la forma de mudarlo, convirtiéndolo en un pasado nuevo, una vida nueva ya vivida.
A través de la reja de cristal veía qué habría pasado si hubiese tomado una decisión diferente a la que tomó, si hubiese hecho el gesto que no hizo. Veía los borradores de su pasado.
Pensó vivir de nuevo lo que había vivido, ¿pero, como un borrador de su vida?
La reja de cristal estaba a punto de quebrarse.

sábado, marzo 22, 2008

Primavera

Dejemos que la Primavera nos bese en los labios

jueves, marzo 20, 2008

Don Guido

Gran pagano,
se hizo hermano
de una santa cofradía;
y el Jueves Santo salía,
llevando un cirio en la mano
—¡aquel trueno!—,
vestido de nazareno.

Antonio Machado. Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de don Guido (fragmento).

jueves, marzo 13, 2008

Una conferencia

A don Jacinto Benavente le pidieron que diera una conferencia para el Club Femenino de Damas.
-¿Y de quién se compondrá el auditorio? -preguntó el premio Nobel.
-De las socias del club: muchachas que estudian, escritoras, señoritas que quieren vivir una vida independiente...
Respondió don Jacinto:
-Muchas gracias, pero tengo poco tiempo para prepararme, y no quiero hablar a tontas y a locas.

lunes, marzo 10, 2008

¿Qué es poesía?

La semana pasada, en una de nuestras habituales tertulias, hablábamos de poesía. Turulato dijo que no sabía escribir poesía, pero Currinche y el que suscribe le refutamos de inmediato, lógicamente. Argüía nuestro amigo que no escribía versos rimados. Puede ser. Pero él regala poesía en sus escritos. En su más reciente artículo la ha esparcido con rotundidad, como en todos los demás.
Cuando cae en nuestras manos un libro de poemas, mientras paseamos la mirada por entre los versos, nuestra imaginación y nuestra memoria comienzan a aletear iniciando un vuelo que quiere llevarnos a momentos pasados o a situaciones soñadas. La poesía tiene, de este modo, la posibili­dad impagable de engarzar sentimientos y sensaciones de las que somos -o hemos sido- protagonistas reales u oníricos, identifi­carnos con hechos o personajes y, en fin, hacernos vibrar, estremecer y vivir. El bueno de mi amigo Antonio me confiaba una noche tras una representación que no podía pasar un día entero sin haber leído aunque fuera un pellizco de poesía porque -de no hacerlo- sentiría que le faltaba algo profundo y vital para él.
Pero la poesía no late exclusivamente entre los versos de un libro de poemas. En cualquier párrafo de una novela, en un diálogo teatral, en una secuencia cinematográ­fica, en la fotogra­fía de un periódico, en la pincelada de un cuadro, o en el paisaje más conocido y cotidiano, puede esconderse la poesía. ¿Cuántas veces no habremos escuchado una melodía, o una canción, que nos transportan a ese mundo de ensueño que encubre a la poesía? Poesía que huye de palabras grandilocuentes y gestos solem­nes. Poesía de las cosas más pequeñas, ésas que habitualmen­te pasan desapercibi­das a nuestros sentidos precisamente por fami­liares. Cuando el desencanto y el hastío nos han conducido a ese camino que nos deja desprovistos de la capacidad de sorpresa, tantas y tantas sensaciones se vuelven invisibles a nuestros ojos... Y entonces advertimos que nosotros nos hemos vuelto insensi­bles a las sensaciones y a los sentimientos.
¿Qué es poesía? La mirada de Bárbara, las palabras de Turulato, el guiño cómplice de Kalía, la risa de Currinche y la letra de la canción compuesta por Emilio.
¿Qué es poesía? Quizá sea mirar con el sentimiento más profundo las sensaciones acurrucadas en los corazones que son capaces de abrir los ojos a aquellas pequeñas cosas que nos rodean casi impercep­tiblemente y que son las que hacen brotar la vida.

jueves, marzo 06, 2008

En-Sueño

Pienso que estoy en tu pensamiento, que piensas que te pienso. Y pienso si pudiera abrazarte la espalda, perderme en tus dedos, escalar el claustro de tu pecho, besarte el espíritu, mecerme en tu pelo, navegar en tus ojos, anidar en tu cintura...
Pensamiento... Pensamiento. Duerme en mi.

martes, febrero 26, 2008

Una vida de novela

Estaba sentado a la mesa de un café intentando enhebrar cuatro frases que se pudieran convertir en un relato cuando el camarero -después de haber mirado por encima de mi hombro lo que hacía- me espetó muy convencido: "Si yo le contara mi vida, seguro que de ahí sacaba usted una novela". Asentí con un gesto. Y concluí que toda existencia es susceptible de verse plasmada en una narración, libro de poemas o ensayo filosófico. Porque si miramos en derredor nuestro siempre hallaremos algo digno de mención en la vida de cualquier semejante y que nos sea de utilidad para nuestras empresas literarias.
Todos tenemos alguna cosa importante que contar, aunque solamente sea porque somos piezas inevitables del complejo engranaje que es el mundo. Lo que sucede es que no todos somos capaces de contar nuestras experiencias vitales con la misma vehemencia o el mismo interés. Hay quien va al bar de la esquina y luego lo cuenta como si hubiera ido a la guerra del Líbano; y, sin embargo, hay otro que acaba de llegar de la guerra del Líbano y al contarlo parece que hubiese ido al bar de la esquina.
También hay personas con una imaginación muy frondosa que llegan a ser capaces de "inventarse" la vida de cualquier hijo de vecino simplemente por hacer tiempo mientras esperan en una cafetería o en la consulta del médico; y les divierte horrores, al mirar a una persona, imaginarse su trabajo, su familia, sus aficiones y hasta su forma de ser. Entonces recordé...
Caminaba hacia casa cuando vi a una mujer joven, de pelo rubio y aspecto frágil besar un sobre justo antes de introducirlo en un buzón de correos. Me fijé tanto en el hecho que no reparé en la persona. No sabría decir qué edad, siquiera aproximada, tenía. No sé si llevaba el pelo largo o corto, ni cómo iba vestida; solamente pude advertir que era rubia y su aspecto se me antojó frágil, nada más. Pero sí quedó grabado en mi retina el beso que dio al sobre antes de ponerlo en el buzón. ¿Se trataba de una carta de amor? ¿Se despediría para siempre de la persona amada o le estaría pidiendo que volviese junto a ella? ¿Estaría zanjando una disputa por celos o demandaría explicaciones por alguna ausencia que consideraba injustificada? ¿Sería una misiva destinada a un familiar cercano deseándole la recuperación pronta de una enfermedad o la felicitación por algún acontecimiento? También imaginé que pudiera tratarse de una carta solicitando un trabajo muy necesario, o el envío de un curriculum. Quizás una carta de pésame, o la participación para un concurso millonario, o quizás... Las posibilidades se antojaban infinitas.
No sentí curiosidad por el contenido de aquel sobre sino por la cantidad de alternativas que se le presentaban a mi imaginación, los anhelos, los deseos, las frustraciones, las alegrías o las tristezas que podían latir en el interior de aquel sobre que unos labios acababan de sellar con un beso. Cualquiera de las posibilidades era susceptible de ser utilizada para poner la primera letra de una novela. Acaso también para descubrir toda una vida, una vida de novela.

viernes, febrero 22, 2008

Relámpago


Fulgor de unos ojos que cada noche se derraman como una lluvia de estrellas, estremeciendo el sentido anhelante de una piel que llama, con voz anochecida, suplicando el roce incandescente de los labios amados, amantes, posesivamente ajenos.

lunes, febrero 11, 2008

San Valentín


No se ponen de acuerdo las leyendas a la hora de adjudicarle una causa histórica a la actual celebración del día de los enamorados. Hay quienes afirman que su origen nace en los países nórdicos puesto que, por estas fechas, los pájaros buscan el apareamiento y había que buscar una fecha para festejar los enamoramientos de pájaros y humanos eligiendo el santo que caía más a mano. Otros aseguran que el santo Valentín -a la sazón obispo de Interamna Nahartium (hoyTerni, en la Umbría italiana)- casaba parejas en secreto pues el emperador Marco Aurelio Flavio había prohibido el matrimonio de sus soldados afirmando que los casados eran malos guerreros. En resumen, que no se sabe casi nada de la razón por la cual el 14 de febrero, día que destina el santoral de la Iglesia Católica para San Valentín, se celebre el Día de los enamorados. Como lo del apareamiento de las avecillas es atrozmente bucólico el que suscribe prefiere chafardear sobre el santo.
Pero si poco se sabe del patrón de los enamorados, todavía hay mayor desconocimiento sobre dónde reposan los huesos del santo Valentín. Y es que con sus presuntos huesos se podrían reconstruir tres santos por lo menos. A no ser que el obispo casamentero tuviera un esqueleto formado por 745 huesos.
En Italia aseguran tener al santo en Roma, Terni, Turín y en Belvedere Marittimo. Y como los españoles somos como somos, también tenemos huesecillos de san Valentín. En la Iglesia de san Antón, en Madrid, se guardan dos fémures y la calavera, ya que fueron un regalo de Roma a los reyes de España en el siglo XVIII. Y en los archivos de la catedral de Almería existen unos documentos que afirman que el cuerpo de un mártir llamado San Valentín, cuya fiesta se celebraba el 14 de febrero, fue trasladado desde el cementerio de San Ciríaco, en Roma, hasta Almería. Los huesos se guardaron primero en una urna bajo el altar y, luego, en un armario. Muchos años después, al salir del armario, nadie se acordaba de quién era y lo sacaron como difunto de a pie para enterrarlo con el resto de muertecitos del osario común del cementerio de la catedral. Cuando cayeron en la cuenta de que habían inhumado al santo era tarde porque la mezcolanza ósea había sido inevitable. Y allí debe seguir, en el jardín de la catedral, tan ricamente.
En Terni se organizan grandes y emotivas celebraciones de enamorados en la iglesia donde reposan las reliquias de san Valentín. En la iglesia de san Antón de Madrid, que es la misma en la que se bendicen los animalicos cada 17 de enero (miren, al final nos ha surgido una relación con el apareamiento pajaril) los enamorados no van a visitar los fémures de Valentín. Mola más ir al CorteInglé a comprar chorradicas.

El premio

Mi pobre Yorick, asoma tu brillante calavera a este sol cohibido de febrero. En la sencillez de tu existencia, desde las vacías cuencas de tus ojos estarás mirando, sorprendido, cómo han vuelto a olvidarse de ti. Te han tenido en sus manos hace tiempo, Yorick, y te han abandonado. Muchos de ellos, incluso los que soñaron con mirarte frente a frente, cambian su camino para no volver a encontrarse contigo. Les asusta tu sencillez. Y es más cómodo pensar que no te tuvieron en su mano cuando eran capaces de soñar. No eres rentable, mi pobre Yorick. No debes extrañarte de que tampoco ahora te hayan concedido el premio de la academia. No es comercial decir que te lloraron. Es más encantador y vistoso hablar de obispos y diputados. Resígnate, mi pobre Yorick, pues nunca conseguirás el premio porque eres demasiado discreto, demasiado sencillo y demasiado puro para obtener una subvención.

domingo, febrero 03, 2008

Etimologías

Cuentan que aconteció en un examen oral de Derecho Canónico (Segundo curso del plan antiguo) de la Facultad de Derecho de mi pueblo. El catedrático examinaba a un alumno sobre los requisitos indispensables para la consumación del matrimonio, que son, a saber: 1) Erectio membri virilis. 2) Penetratio membri virilis ad vaginam mulieris. 3) Ejaculatio. No lo traduzco porque está suficientemente claro.

PROFESOR.- Señor Tal, dígame el segundo requisito necesario para la consumación del matrimonio.
ALUMNO.- El requisito segundo para la consumación del matrimonio es "penetratio membri virilis in vaginam mulieris", vagina, que viene de vaina, que era donde metían los romanos la espada.
PROFESOR (ligeramente molesto).- Bueno, bueno. Dígame ahora en qué consiste la figura del "padre putativo".
ALUMNO.- Pues como su propio nombre indica...
PROFESOR (interrumpiéndole espantado).- ¡¡Déjese!! ¡¡Déjese de etimologías!!


Este sucedido me ha venido a las mientes porque la semana pasada, en una de nuestras tertulias, divagábamos Turulato y el abajo firmante sobre el Paráclito. Y para conocer sobre su etimología recurrimos a una contertulia (y sin embargo, amiga) erudita en lenguas muertas. "Paráclito... -dijo- "Para" significa "junto a"... Paráclito, mmm, "junto al clito". Silencio espeso como un bloque de mantequilla soriana. Y carcajada colectiva.
Terminamos cantando a coro La chica del 17. Que nos gustan los cuplés.