Los políticos de cualquier época y tendencia han tratado siempre con desdén -cuando no con desprecio- a la cultura. José Solís fue un ministro de Franco (a mayor abundamiento Ministro Secretario General del Movimiento) nacido en la localidad cordobesa de Cabra, que iba por la vida de risueño y simpaticón. "La sonrisa del régimen" llegaron a denominarle.
En una visita oficial a un centro de enseñanza, tuvo a bien dar un consejo a los educandos: "Más gimnasia y menos latín", entre risas y jacarandas. Quizá quería estimular una campaña estatal de aquel entonces que decía "Vive deportivamente" con el vigoroso fin de que los españoles hicieran deporte. O quizá lo dijo con cierta retranca hacia los tecnócratas del Opus Dei que andaban al alza en las preferencias del caudillo.
Parece ser que tras escuchar la frasecita de marras, un maestro de algún perdido colegio o escuela de España amante del latín, le envió una carta. Digo parece, pues toserle a un ministro de Franco no era tarea fácil y menos salir indemne del catarro, (de ahí que esta anécdota entre en la categoría de leyenda urbana). El caso es que la carta trascendió y su párrafo más sublime venía a decir:
"No menosprecie el latín, señor Solís, pues gracias a él usted, que nació en Cabra, es egabrense"
En una visita oficial a un centro de enseñanza, tuvo a bien dar un consejo a los educandos: "Más gimnasia y menos latín", entre risas y jacarandas. Quizá quería estimular una campaña estatal de aquel entonces que decía "Vive deportivamente" con el vigoroso fin de que los españoles hicieran deporte. O quizá lo dijo con cierta retranca hacia los tecnócratas del Opus Dei que andaban al alza en las preferencias del caudillo.
Parece ser que tras escuchar la frasecita de marras, un maestro de algún perdido colegio o escuela de España amante del latín, le envió una carta. Digo parece, pues toserle a un ministro de Franco no era tarea fácil y menos salir indemne del catarro, (de ahí que esta anécdota entre en la categoría de leyenda urbana). El caso es que la carta trascendió y su párrafo más sublime venía a decir:
"No menosprecie el latín, señor Solís, pues gracias a él usted, que nació en Cabra, es egabrense"
