domingo, enero 11, 2009

Recuerdos de niebla


Casi siempre lo que tendemos a atribuir de manera confiada a la memoria -ese hecho, esa escena prendida con alfileres que hemos rescatado del olvido- no es más que una narración que se desarrolla en nuestra mente y que, con mucha frecuencia, se transforma al ser contada. Hay un eterno conflicto de intereses emocionales que se orquestan para que la vida llegue a ser alguna vez plenamente aceptable, y suele ser misión del narrador que las cosas se ajusten a este fin. La niebla del recuerdo es densa y el narrador se aviene a disiparla con sus palabras. El pasado y la memoria están envueltos en la niebla. El narrador distorsiona lo que fue real. Cuando hablamos del pasado mentimos.
Aunque las cicatrices nos recuerdan que aquello que vivimos fue real.

6 comentarios:

Tha dijo...

¿mentiras? ¿y qué es verdad? a veces también tanta luz nos deslumbra. La niebla está bien, los recuerdos también.
Un beso

lola dijo...

Algunos recuerdos están mas nítidos que otros y algunos se van perdiendo en esa densa niebla hasta quedar reducidos a oscuras sombras, así es la mente humana, que le vamos a hacer

Saludos y buen inicio de semana.

Turulato dijo...

Muy cierto. Y a veces el narrador dice mucho con sus silencios...

MABANA dijo...

Uno envuelve en su narrativa lo que "prefiere" recordar...como narrador del pasado.

Aunque habemos casos, que solemos olvidar y dar x hecho que el pasado fue genial...cosas de uno!, es cuando pienso que con esta actitud no dañas a nadie y que las cicatrices aunque ahi estan, pueden ser el recuerdo de algo que fue...malo? o maravilloso?...pero ahi se quedan...en algo que fue...

besitos muchos de demasiados
tamf

Anónimo dijo...

A veces tenemos tanto deseo de recordar algo ,que no es que mintamos ,es que imaginamos el recuerdo .

Kalia dijo...

¿Qué sería de la memoria sin el lujo de la imaginación?

Con frecuencia miente nuestra percepción de lo sucedido. Además la memoria es selectiva a la hora de almacenar. Con el paso del tiempo los recuerdos se hacen difusos, se superponen y se solapan, y terminamos reconstruyéndolos, unas veces para digerirlos, otras para fantasearlos. Y cuando los contamos... algo añadiremos, con algo los sazonaremos, si queremos no aburrir a los moscardones.

Así que narración e imaginación no son materias de certeza, ni siquiera de verdad. Que para eso está la lógica y la matemática (e igual también la ignorancia de aquellas mentes simplificadoras que quieren reducirlo todo a verdad o mentira)