lunes, abril 13, 2009

Orgullo y muerte de un rey


Para concluir este brevísimo viaje al medievo de la cruzada contra los cátaros comentada en las dos anteriores entradas, nos acercaremos a la batalla de Muret. En 1213 el rey de Aragón seguía con atención preocupada los progresos militares de los barones franceses en tierras del Languedoc, feudatarias de su reino. Le interesaba mantener su influencia sobre ellas y estaba obligado a protegerlas.
Al principio se contentó con la vía diplomática y presionó ante el papa para que sus derechos fueran respetados pero, después, viendo que no cabía más respuesta que la fuerza, reunió a su ejército y pasó los Pirineos para reforzar a los languedocianos en una batalla feroz contra los cruzados. Los dos ejércitos se enfrentaron en Muret, el 13 de septiembre de 1213. Se alzaba con la victoria el rey de Aragón, experto militar que ya tenía en su haber una destacada intervención en la batalla de las Navas de Tolosa, librada el año anterior. Pero cuando ya la batalla parecía decidida a favor de los aragoneses, la muerte del rey alteró el resultado final y -probablemente- el de la historia de Francia.
Según la versión más aceptada de los hechos, algunos caballeros franceses se habían juramentado para acabar con el rey de Aragón, de quien sólo conocían su elevada estatura. Por lo tanto se dirigieron contra un corpulento caballero que combatía en la vanguardia de la hueste real y, dando con él en tierra, lo alancearon.
-¡Pedro ha muerto! -exclamó uno de los franceses- ¡Hemos matado al rey de Aragón!
Al escuchar los gritos que lo daban por muerto, el verdadero Pedro de Aragón, caballerosamente orgulloso, no pudo reprimirse y levantando un poco la visera del yelmo replicó:
-¡Os equivocáis, porque el rey de Aragón soy yo!
Entonces los cruzados lo acometieron con renovados bríos y consiguieron acabar con él. En cuanto corrió la noticia el bando languedociano flaqueó y la lucha se decidió en favor de los cruzados. Allí se esfumaba la última oportunidad de independencia del Languedoc y de supervivencia del catarismo.
Pedro II de Aragón murió excomulgado por el mismo papa que le había coronado. Recogido por los Hospitalarios, su cadáver permaneció enterrado en Toulouse hasta que el papa Honorio III permitió que fuera trasladado y enterrado en el panteón real del monasterio oscense de Sijena en 1217.

7 comentarios:

Turulato dijo...

¿Cuantas veces en la Historia la vida de los Hombres no tomó derroteros distintos a los vividos por la influencia de un individuo?. Nunca sabremos como habría resultado; tampoco si al cabo fue para mejor...

Perséfone dijo...

Que irónica puede llegar a resultar a veces la historia ¿eh?

Interesantes estas últimas entradas.

Un abrazo.

Kalia dijo...

Se me ocurren varias cosas tras leer esta interesante entrada:

Primera. ¡Cuántas veces el orgullo ha sido el causante de nuestra ruina!¡Cuánto mejor hubiera estado callado el rey de Aragón entonces!

Segunda. Efectivamente, las guerras de religión no han existido nunca; sólo han sido excusas o baluartes aglutinadores útiles para defender intereses bien materiales.

Tercera. A mí me parece que la Historia tiene sus propios designios y si no hubiese sido éstos, hubiesen sido aquéllos los protagonistas de los cambios en su devenir. Los individuos somos sólo pequeños instrumentos de esa Historia, hayamos nacido campesionos o hayamos nacido en la cuna de los reyes. Aunque, claro está, estos últimos tienen muchas más prevalencia en el desarrollo de los aconteciomientos que conforman el camino de la Historia.

Sigue contandonos estas cosas que todo el mundo sabe, pero que nadie sabemos.

Silvia dijo...

Bien podría haber demostrado el orgullo un poco antes y haber librado al otro caballero de los lanzazos por el parecido físico.

Siempre he creído que la batalla de Muret fue en septiembre y no el 13 de julio (fecha de la que no me habría olvidado fijo) y ahora me has hecho dudar. Reconozco que soy pésima para las fechas de batallas y similares, pero es que en este caso, me resultó curioso que coincidiera en fecha con la batalla de Maratón.

Respecto al tema, por mi parte y como sabes que me gusta, puedes explayarte lo que quieras.
Muchos besos

Oshidori dijo...

Me bailó el mes, Silvia, gracias por advertirme de la equivocación. Ya está subsanada.
Un besico

lola dijo...

Si el rey hubiera permanecido callado, tal vez hubiera dado tiempo a reorganizar la ofensiva, pero él y su gran bocota... y que lo matan, de haber vivido hubiera sido la historia un poco diferente
ni modo, lo que pasó, pasó.

Saludos.

Anónimo dijo...

Es que algunos altos y robustos s uelen ser lenguaraces y echaos palante ,otros por supuestos no ....